Madrid: Origenes
| Rey Felipe II |
Los orígenes de la ciudad son objeto de revisión tras los
recientes hallazgos, en su perímetro más antiguo, de enterramientos visigodos
así como de restos que se remontan a los carpetanos o periodo prerromano. Las
excavaciones arqueológicas en el término municipal también arrojan restos
romanos en diferentes distritos de la ciudad moderna, atribuyéndose al Madrid
romano, y en base a los restos encontrados durante las obras de soterramiento
de la autopista M-30. El Madrid romano no se situaría por tanto en el posterior enclave en
altura del periodo visigodo para situarse en el valle del Manzanares, en la colina
formada por los actuales Palacio Real y Catedral.
Estos recientes hallazgos de época visigoda han venido a
confirmar las teorías de varios autores que sostuvieron que el posterior
asentamiento fortificado musulmán de Maǧrīţ (del siglo IX) se había asentado sobre un vicus visigodo del siglo
VII llamado Matrice o matriz, arroyo.
| Dibujo de Madrid en 1562 |
No sería hasta el siglo XI que Madrid es incorporado a la
Corona de Castilla, tras su conquista por Alfonso VI de León y Castilla en
1083. Es a partir de ese momento cuando Madrid comienza un proceso constante de
crecimiento en extensión. Resultado de este proceso de crecimiento, entre otras
razones, sería su designación como sede de la Corte por Felipe II en 1561,
convirtiéndose en la primera capital permanente de la monarquía española. Desde
ese mismo año de 1561 Madrid experimentó un crecimiento exponencial en tamaño y
población, alcanzando a finales del siglo XIX más de medio millón de habitantes
sobre el suelo de la ciudad consolidada. Madrid, por tanto, ha sido desde el
Renacimiento (siglo XVI) y hasta la actualidad, capital de España y sede del
Gobierno y la Administración del Estado.








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